Bendito y poderoso Dios, esperamos en ti. Hoy ante tu presencia levantamos adoración. Nos rendimos y soltamos toda carga, ansiedad y dolor. ¡Esperamos en ti! Tú siempre respondes. Traes consuelo, provees, y sanas. Te rogamos nos ayudes a confiar y descansar en tus promesas. Eres fiel y seguramente cumplirás. Trabaja en nuestra impaciencia; con nuestros miedos y con esos pensamientos que nos quieren quitar la paz y la fe de que, aunque estés en silencio, seguramente habrá respuesta. Hoy al entrar a tu casa, satúranos de tu presencia. Que de manera inequívoca tu Espíritu Santo sea manifiesto. Afina nuestros oídos para escuchar lo que tienes preparado para nosotros. Sensibiliza el corazón para que escuche. Permítenos enfocarnos y prestar atención a tus palabras. Que de manera profunda podamos adorar y alabar tu nombre. Este puede ser el día en que se produzca un milagro. Nada te limita y tú sabes qué pedimos y necesitamos. ¡Obra Jesús! Manifiesta tu poder en medio de tu pueblo y haz conocer tu obra. Nosotros daremos gloria y honor a tu nombre. Espíritu Santo, llénanos, envuélvenos, satúranos y haznos ver tu mano guiando nuestra vida. Nos gozamos en ir a tu casa. Te rendimos adoración. Si hay tristeza en medio de tu pueblo, te suplicamos cambies toda actitud, todo dolor y te lleves toda congoja. Hoy será día de gran gozo. Tú nos vas a ministrar. Ponemos nuestras copas boca arriba para recibir. ¡Aleluya! El Dios que vive nos bendecirá. En tu nombre poderoso oramos, amén.
Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Salmo 100:4 Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre. Hebreos 13:15 ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Dichoso el que teme al Señor, el que halla gran deleite en sus mandamientos. Salmo 112:1

