Lunes 7 de septiembre 2026

Ante ti llegamos con el corazón lleno de agradecimiento. Perdónanos cuando solo venimos a pedir. Hoy, a pesar de que lo normal sería hacerlo, queremos reconocer todo lo que tenemos por tu bondad y misericordia. Gracias por la vida, por la familia, la iglesia, los amigos que son fuentes de apoyo y sostén. Gracias por tu amor inefable que nos rodea. Gracias por salvarnos y restaurar nuestro ser. Padre eterno, tú que nos creaste, obra en nosotros y cumple tu plan. Hoy en medio de nuestra adoración, exáltate. Háblanos. Déjanos escuchar tu voz de manera inequívoca. Necesitamos tu presencia y consuelo. Anhelamos nos toques con tu Espíritu y nos ayudes a continuar. Gracias por tus promesas. Gracias por tu fidelidad. No nos cansamos de repetirle al alma que te bendiga, que no olvide ninguno de tus beneficios. Ayúdanos a enfocar nuestra mirada en ti, a buscar tu rostro con sed y hambre. Solo abrazados a tu cruz y sumergidos en tu presencia, podemos vivir la vida que tu nos tienes preparada. Esto es posible, gracias a tu misericordia, a tu amor que no decae, a que nos atraes a ti con tus cuerdas de amor. ¡Oh Jesús! ¿Cómo no darte gracias? ¿Cómo no bendecir tu Santo nombre? Tu gracia nos sostiene, ¡aleluya! Nuestra alma lo sabe bien. Hoy, nos postramos y adoramos. Dejamos las quejas y las urgencias. A tus pies, seremos bañados, ungidos y renovados. ¡Aleluya! Oramos convencidos de tu amor, en tu bendito y poderoso nombre, amén.

El Señor es mi fuerza y mi escudo; mi corazón en él confía; de él recibo ayuda. Mi corazón salta de alegría, y con cánticos le daré gracias. Salmo 28:7 Entren por sus puertas con acción de gracias; vengan a sus atrios con himnos de alabanza; denle gracias, alaben su nombre. Salmo 100:4 Así que, acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir la misericordia y encontrar la gracia que nos ayuden oportunamente. Hebreos 4:16

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