Sábado 24 de octubre 2026

Nada escapa a tu vista, eso nos da seguridad de que sabes bien cuáles caminos recorremos. Te rogamos nos tomes de la mano. Guíanos y guárdanos. Que esta semana sintamos más que nunca tu sostén y tu presencia. Solo tú conoces a qué nos hemos de enfrentar. Pero estamos convencidos de que serás propicio a nuestra vida. Tenemos la seguridad que nos da tu Espíritu Santo de que caminas, nos rodeas y nos cubres. Ante la adversidad serás nuestro escudo y refugio. En la angustia estarás con nosotros y nos librarás. En el dolor, nos dejarás cantar. Cambiarás nuestro lamento en baile porque es tu promesa. ¡Te creemos! Esta semana glorifícate y danos sabiduría y entendimiento para vivirla en ti. Entregamos nuestra vida, familia, preocupaciones y planes ante tu altar. Obra en cada uno según tu buena voluntad. Confiamos y creemos que en medio de nuestros procesos, tú estás obrando. ¡Alabamos tu nombre! Te damos loor y reconocemos tu majestad. En tu poderoso y siempre misericordioso nombre oramos, amén.

¿Acaso hay algo que pueda separarnos del amor de Cristo? ¿Será que él ya no nos ama si tenemos problemas o aflicciones, si somos perseguidos o pasamos hambre o estamos en la miseria o en peligro o bajo amenaza de muerte? (Como dicen las Escrituras: Por tu causa nos matan cada día; nos tratan como a ovejas en el matadero). Claro que no, a pesar de todas estas cosas, nuestra victoria es absoluta por medio de Cristo, quien nos amó. Y estoy convencido de que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. Romanos 8:35-38

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