Gracias Dios por ocuparte de nosotros, aunque nosotros seamos inconstantes y hasta, a veces, indiferentes. Gracias por tu fidelidad, por tu misericordia. No permitas que nada interrumpa nuestra relación de intimidad y encuentro contigo. Señor que las debilidades y fallas no se interpongan ni estorben en nuestro crecimiento. Gracias por restaurar el diseño original y el propósito eterno del Padre. Solo en ti podemos ser salvos y nos brindas las capacidad de cambio, (a través de Jesús), cada día. ¡Gracias! Reconocemos nuestro fin principal: glorificarte y gozar de ti para siempre. Somos afortunados, caminamos juntos, eres nuestro amigo y redentor. Cada día, poco a poco, transformas nuestro interior y nos acercamos más a tu imagen. Agradecidos oramos en el nombre de Jesús, amén.
El que dice que permanece en El, debe andar como El anduvo. 1 Juan 2:8 Porque para este propósito habéis sido llamados, pues también Cristo sufrió por vosotros, dejándoos ejemplo para que sigáis sus pisadas. 1 Pedro 2:21

