La lectura de la Biblia, durante esta semana, provocó en mí un viaje introspectivo…

Fui creada por Dios, pero no conocía a Dios. Todo Él lo hizo para mi deleite…(GÉNESIS 1-2)

Las dudas vinieron a mi vida a través de las inseguridades que cargaba, añadidas a las presiones a mi alrededor, ¿con que no eres capaz…? Esto trajo consecuencias a mi vida. (GÉNESIS 3-4)

Sin embargo, Dios siempre es fiel, me hizo cambiar mis circunstancias… Me enseñó a que el destino de mi familia puede ser diferente. He profetizado sobre mis generaciones. (GÉNESIS 5:29)

Luego, conocí a Dios cara a cara, aprendí que «Dios no me llevará a un lugar en el que no me pueda sostener»

Salió a mi encuentro y aprendí a confiar en Él.

Hice de mi casa el Arca que sustenta a mi familia, la protege y la lleva al lugar seguro, a Jesús. (GÉNESIS 6-10)

Mientras aprendí a conocer a Dios, descubrí mi llamado, mi propósito y pasión… obedecerle y servirle a Él. (GÉNESIS 12)

Hubo momentos en el que personas salieron de mi vida, pero Dios se encargó de añadir a otros que trajeron bendición.
Me enseñó el valor de interceder por aquellos que necesitan conocerle. (GÉNESIS 14, 18 y 19)

Me aferré a las promesas que me alcanzarían a mí y a mi descendencia y caminé con Fe para verlas… (GÉNESIS 15-18)

Aunque mis equivocaciones me alejan de Dios, siempre vuelvo al camino y sigo creyendo en que mi historia, igual que en tiempos pasados, será contada… para bendecir.

Nacerá mi promesa… ¡y esta traerá risa a mi vida! (GÉNESIS 21:6)

«DIOS ME HA HECHO REÍR, Y CUALQUIERA QUE LO OYERE, SE REIRÁ CONMIGO».

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