Domingo 6 de septiembre 2026

Gracias Padre por regalarnos otro día en el cual podemos admirar tus maravillas y bondades. Gracias por guardar nuestro sueño y nuestra vida. Venimos ante ti reconociendo que solo por tu gracias es que estamos de pie. Es por tu fidelidad que nos sostiene y por tu gran amor que nos salva. Nos conoces bien y sabes de qué tenemos necesidad. Sabes de nuestros pesares y angustias; no te son ajenos nuestros dolores del alma. Te pedimos, por favor, que nos bendigas con paz, con sabiduría y dicernimiento. Enséñanos a caminar guiados por tu Palabra, que nos alumbra el camino. Necesitamos enfocarnos en ti para dejar de escuchar el ruido que viene de afuera y poder hacer silencio y escucharte. Trabaja en nuestro corazón para que pueda ser más bondadoso, empático y misericordioso. Llévate el egoísmo, la envidia y el orgullo. Sana toda herida antigua que quiere abrirse y dañarnos. Llena los vacíos y restauramos. Mira nuestras conductas y actitudes. Ayúdanos a superar nuestras debilidades. Enséñanos a perdonar las cosas pasadas y recordar que el rencor y la falta de perdón solo nos afectan a nosotros mismos. ¡Dominio propio Jesús! Danos dominio propio, introspección y misericordia para con nosotros mismos. Que antes de juzgar, pensemos en lo mucho que fallamos. Hoy, ayúdanos a tener momentos de reflexión y que con corazones sinceros te entreguemos eso que no nos ayuda a ser felices en ti. Sin duda tenemos peticiones y ruegos. Tú las conoces todas, pero nos es necesario caminar con el corazón limpio y liviano. Eso solo se consigue con tu ayuda y poder, Espíritu Santo. En tu poderoso nombre oramos Jesús, amén.

Dios sanó las heridas de los que habían perdido toda esperanza. Salmos 147:3 El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado. Salmo 34:18 Sáname, oh Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza. Jeremías 17:14.

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