Señor Todopoderoso, adoramos y bendecimos tu santo nombre. Padre nos queremos consagrar, que sean gratos los dichos de nuestra boca y la meditación de nuestro corazón delante de ti. Que mi boca nunca deje de alabar, exaltar y glorificar tu nombre. Porque grande es tu misericordia. Padre te agradecemos por todas las cosas que nos das, por la vida, la salud, la familia, nuestro trabajo, nuestra casa, por tu provisión, por cada detalle que nos regalas. Gracias por la comida, la ropa y el abrigo. Si tú no te has olvidado de las aves del cielo, cuánto es más valiosa es nuestra vida para Él? Aleluya!!!
Señor, perfecciona nuestro camino y que tú palabra sea permanente en nuestra boca. Elimina de nosotras todo lo negativo, los malos pensamientos, amargura, enojo, todo lo que sea dañino o lo que no se alinea con tu voluntad. Y nos comprometemos a producir el fruto del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fé, mansedumbre, templanza, que nosotras seamos como árbol plantado junto a los rios de agua que da fruto a su tiempo. Que siempre estemos conectados a la fuente de vida que es Cristo. Que perseveremos en la relación diaria contigo y solo dependamos de tí. Todo esto te lo pedimos en el nombre poderoso de Cristo Jesús…. Amén!
Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío. Salmo 19:14 – Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? Mateo 6:26 – Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. Efesios 4:31-32

